Mohamed Akalay, Sergio Barce y Lorenzo Silva

Mohamed Akalay, Sergio Barce y Lorenzo Silva
… Hoy Larache es una de las ciudades marroquíes en las que más intensamente perdura la huella de la presencia española. El entramado de sus calles, el aire de sus edificios, y sobre todo, la traza singular de la antigua plaza de España (hoy de la Libération), recuerdan en todo momento a una pequeña ciudad andaluza. Sobre las fachadas blancas abundan las persianas y los postigos celestes, en una combinación similar a la de Xauen (otra ciudad andaluza, aunque más antigua). Su avenida principal, la de Mohammed V, llena de jardines y de árboles, evoca también paseos ajardinados de las ciudades del sur español. Subimos hacia la plaza precisamente por esta avenida, desde la que se ve lo que queda del Castillo de la Cigüeña. En ese castillo encerraron a los prisioneros portugueses capturados en la batalla de Alcazarquivir. Una vez en la plaza, aparcamos el coche, momento en el que se nos acerca el previsible guardacoches. Es un hombre muy mayor y muy delgado, que saluda con una sonrisa oficial. En el pecho lleva prendida una chapa en la que alguien ha escrito con un pulso tembloroso y un pincel las palabras <garde de estasionamiento>. Larache, siempre a las puertas del Marruecos francés, no ha perdido del todo el castellano, que conmueve ver conservado por el mero apego de la gente en esa forma mestiza y seseante.










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2 respuestas
Mis abuelos y mi madre llegaron a Larache en 1.914, cuando era una ciudad amurallada que cerraba sus puertas a las siete de la tarde. Mi abuelo llegó como maquinista de la draga, el barco que ha limpiado durante largos años el rio Lukus del barro de las riadas, para que sea navegable.
Mi madre, Conchita, tenía 7 años, y fue amiga de jóvenes judías y musulmanas. Por ello, aprendió a hablar el árabe perfectamente, y hablaba en «jaquetía» como cualquier hebrea.
Un saludo de un viejo larachense,
Carlitos Galea
Un relato biográfico del escritor que merece ser leído más de una vez, para poder estar en su adentro donde sentirás a un Larache que el viento del tiempo llevo con él más de un maravilla que contenía mi lindo Larache y que hoy solo son recuerdos cumulado en las memorias de los natales larachenses, pues miles de gracias don Lorenzo Silva por este reportaje literario sobre mi querido Larache.
MUSTAFA BOUHSINA